lunes, 31 de octubre de 2022

Los otros


Corán

Sura 2 Aleya 34 Y cuando dijimos a los ángeles: «¡Prosternaos ante Adán!». Se prosternaron, excepto Iblis. Se negó y fue altivo: era de los infiel.

2:36 Pero el Demonio les hizo caer, perdiéndolo, y les sacó del estado en que estaban. Y dijimos: «¡Descended! Seréis enemigos unos de otros. La tierra será por algún tiempo vuestra morada y lugar de disfrute». 


2:96. Siguen lo que los demonios habían imaginado sobre el poder de Salomón; pero no fue Salomón el infiel, sino los demonios. Enseñan a los hombres la magia y la ciencia que había descendido de lo alto sobre los dos ángeles de Babel, Harut y Marut. Éstos no instruían a nadie en su arte sin decir: Somos la tentación, cuida de llegar a ser infiel. Los hombres aprendían de ellos los medios de sembrar la discordia entre el hombre y su mujer; pero los ángeles no hacían daño a nadie sin el permiso de Dios; sin embargo, los hombres aprendían lo que les era dañoso y no lo que podía serles útil, y sabían que el que había comprado este arte estaba desheredado de toda parte en la villa futura. Vil precio aquel por el cual se entregaron ellos mismos. ¡Ah! ¡si hubiesen sabido!


7:10. Os hemos dado poderío en la tierra y os hemos puesto en ella medios de subsistencia. ¡Qué poco agradecidos sois!


7:11. Y os creamos. Luego, os formamos. Luego dijimos a los ángeles: «¡Prosternaos ante Adán!» Se prosternaron, excepto Iblis. No fue de los que se prosternaron.


7:12. Dijo: «¿Qué es lo que te ha impedido prosternarte cuando Yo te lo he ordenado?» Dijo: «Es que soy mejor que él. A mí me creaste de fuego, mientras que a él le creaste de arcilla». 


7:13. Dijo: «Desciende, pues, de aquí! ¡No vas a echártelas de soberbio en este lugar...! ¡Sal, pues, eres de los despreciables!» 


7:14. Dijo: «¡Déjame esperar hasta el día de la Resurrección!» 


7:15. Dijo: «¡Cuéntate entre aquellos a quienes es dado esperar!» 


7:16. Dijo: «Como me has descarriado, he de acecharles en Tu vía recta. 


***7:17. He de atacarles por delante y por detrás, por la derecha y por la izquierda. Y verás que la mayoría no son agradecidos». 


7:18. Dijo: «¡Sal de aquí, detestable, vil! ¡He de llenar la gehena de tus secuaces! ¡De todos vosotros!» 

Sura 27 Alaya 17 Un día los ejércitos de Salomón, compuestos de genios (yinnes) y de hombres, se reunieron ante él, y los pájaros también, todos alineados por tropas separadas.

39. Seré yo, respondió Ifrit, uno de los genios; te lo traeré antes de que te hayas

levantado de tu sitio. Soy basrante fuerte para ello, y fiel.

40. Otro genio, el que tenía la ciencia del libro11, dijo a Salomón: Te lo traeré antes de

que hayas pestañeado.12 Y cuando Salomón vio el trono colocado ante él, dijo: Es una

prueba del favor de Dios; me prueba para saber si seré agradecido o ingrato. Todo el que

es agradecido lo es en su provecho; de todo el que es ingrato, Dios puede prescindir pues

es rico y generoso.

41. Haced que desconozca este trono, dijo Salomón a los genios. Veremos si está en la

senda recta o bien si es del número de los que no podrían ser dirigidos.

Sura 34 Alaya 11. Sometimos el viento a Salomón. Soplaba un mes por la mañana y otro mes por la tarde. Hicimos brotar para él una fuente de bronce. Los genios trabajaron en su presencia, con el permiso del Señor, y todo el que se apartaba de nuestras órdenes era entregado al suplicio del brasero ardiente.

12. Ejecutaban para él todos los trabajos que quería, palacios, estatuas, fuentes anchas como estanques, calderos sólidamente construidos. ¡Oh familia de David, dadnos acciones de gracias! ¡Cuán pocos hombres agradecidos hay entre mis servidores!

13. Y cuando decretarnos que muriese, fue un reptil de la tierra el primero que lo comunicó a todos; había roído su palo que sostenía el cadaver, y cuando éste cayó, los genios reconocieron que, si hubiesen penetrado el misterio, no habrían permanecido tanto tiempo en aquella pena envilecedora.

14. Los habitantes de SABA tenían, en el país que habitaban, un signo de advertencia: dos jardines a la derecha y a la izquierda. Nosotros les dijimos: Comed del alimento que os da vuestro Señor; dadle acciones de gracias. Tenéis una comarca encantadora y un Señor indulgente.

15. Pero ellos se apartaron de la verdad. Enviamos contra ellos la inundación de los diques y cambiamos sus dos jardines en otro: dos que producían frutos amargos, tamarindos y algunos pequeños frutos del loto.

16. Así es como los retribuimos por su incredulidad. ¿Recompensaremos así a otros que no sean los ingratos?

17. Establecimos entre ellos y las ciudades que hemos bendecido, ciudades florecientes; establecimos al través de este país un camino y dijimos: viajad por él con seguridad decía y de noche.

18. Pero ellos dijeron: Señor, pon una distancia mayor entre nuestros caminos. Ellos han obrado con iniquidad consigo mismos. Les convertimos en fábula de las naciones y los dispersamos por todas partes. Hay en esto una advertencia para todo hombre que sabe sufrir y que es agradecido.

19. Eblís reconoció que habían juzgado bien. Todos le han seguido, salvo algunos creyentes.

20. Él no tenía, empero, ningún poder sobre ellos; únicamente queríamos saber quién de ellos creerá en la vida futura y quién dudará de ella. Tu Señor vela por todo.

21. Diles: Llamad a los que vosotros creéis que existen además de Dios. No tienen poder en el cielo ni en la tierra, ni siquiera del peso de un átomo. No tienen ninguna parte en su creación, y Dios no les ha tomado por ayudantes.

22. La intercesión de quienquiera no servirá de nada, salvo a aquel a quien Dios se lo permita. Esperarán hasta el momento en que el temor sea desterrado de sus corazones.

Entonces dirán: ¿Qué es lo que ha dicho Dios? Se les repetirá: La verdad. Él es elS ublime, el Grande.

39. Un día os reunirá a todos y luego preguntará a los ángeles: ¿Es a vosotros a quienes adoraban?

40. Y los ángeles responderán: ¡Por tu gloria! Tú eres nuestro patrón y no ellos. Adoraban más bien a los genios; la mayor parte creen en ellos.

41. Ese día ninguno de vosotros dispondrá en favor del otro de ningún bien ni de ningún mal. Diremos a los infieles: Probad el castigo del fuego que en otro tiempo habéis tratado de mentira.

Sura 55 Alaya 11. Sometimos el viento a Salomón. Soplaba un mes por la rnañana y otro mes por la tarde. Hicimos brotar para él una fuente de bronce. Los genios trabajaron en su presencia, con el permiso del Señor, y todo el que se apartaba de nuestras órdenes era entregado al suplicio del brasero ardiente.

SURA LXXII LOS GENIOS (leer).


***Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes?

 Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?

Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.

Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

Job 1:6-12


Libro de Mormón

Moises 6:35 Y el Señor habló a Enoc y le dijo: Úntate los ojos con barro, y lávatelos, y verás. Y Enoc lo hizo.

36 Y vio los a espíritus que Dios había creado; y también vio cosas que el ojo natural no percibe; y desde entonces se esparció este dicho por la tierra: El Señor ha levantado un vidente a su pueblo


Tercer Testmento / Tomo 12 Enseñanza 345

47. Decidle que, cuando el hombre apareció sobre el haz de este mundo, ya existían las vibraciones del bien y del mal, y que desde el principio mi justicia sabia y amorosa ha permitido que, tanto espíritus fieles a la luz de la conciencia, como seres guiados por el don del libre albedrío, encarnen en este mundo, unos para restitución de la humanidad, otros para bendición de ella misma.

Por eso habéis contemplado en todas las épocas de la vida humana, cómo han surgido grandes espíritus, unos para el bien y otros para el mal; espíritus llenos de poder, llenos de fuerza y cuando habéis visto la aparición de esos espíritus encarnados en hombres haciendo obras bienhechoras, no habéis concebido el porqué no todos los hombres son así. 


El origen y la creación de los Djinn (también conocidos como "genios" o "yinn") provienen de la mitología islámica y árabe. Aquí tienes un resumen de su origen y características:


### Origen y Creación:

1. **Creación**: Según el Corán, los Djinn fueron creados por Alá de un fuego sin humo o una llama de fuego puro (Surah 55:15). Esto los diferencia de los ángeles, que fueron creados de luz, y de los humanos, que fueron creados de arcilla.


2. **Existencia Pre-Islámica**: Los Djinn tienen raíces en las creencias pre-islámicas de los pueblos árabes. En la Arabia pre-islámica, se creía que los Djinn habitaban desiertos, ruinas, y lugares remotos. Se les atribuían poderes sobrenaturales y se pensaba que podían influir en el mundo humano, tanto positiva como negativamente.


### Características y Naturaleza:

1. **Libertad y Voluntad**: Al igual que los humanos, los Djinn tienen libre albedrío. Pueden ser creyentes o no creyentes, buenos o malos. Esta capacidad para elegir su camino moral y espiritual los hace responsables de sus acciones.


2. **Invisibilidad**: Los Djinn son generalmente invisibles para los humanos, aunque pueden asumir formas físicas. Estas formas pueden ser animales, como serpientes o perros negros, o incluso adoptar una apariencia humana.


3. **Interacciones con Humanos**: Se cree que los Djinn pueden influir en los humanos de varias maneras. Pueden poseer a personas, causar enfermedades, o traer buena o mala suerte. Algunos relatos también mencionan que los Djinn pueden formar relaciones con humanos e incluso tener hijos con ellos.


4. **Sociedad y Vida**: Se dice que los Djinn tienen una sociedad compleja similar a la de los humanos, con reyes, tribus, y clanes. Viven en un mundo paralelo al nuestro, en lugares desolados y remotos.


### Importancia en la Cultura Islámica:

1. **Textos Sagrados**: Los Djinn son mencionados en varias suras del Corán, y su existencia es parte del credo islámico. El capítulo 72 del Corán, llamado "Al-Jinn", se dedica específicamente a ellos.


2. **Folclore y Literatura**: Más allá del Corán, los Djinn ocupan un lugar importante en el folclore y la literatura árabe e islámica. Cuentos como "Las mil y una noches" incluyen numerosas historias de Djinn, a menudo retratados como entidades poderosas que pueden ser convocadas o controladas por humanos mediante objetos mágicos como lámparas o anillos.


En resumen, los Djinn son seres sobrenaturales de la mitología islámica creados por Alá a partir de fuego sin humo. Poseen libre albedrío, pueden interactuar con el mundo humano de diversas formas y ocupan un lugar significativo tanto en la religión como en el folclore árabe e islámico.

domingo, 9 de octubre de 2022

El Libro de Adán y Eva II (Cap. 16-22

Capítulo 16
La buena rama de la familia todavía les tiene miedo a los hijos de Caín.

1 Entonces Mahalaleel se paró encima de su pueblo, y les alimentó en justicia e inocencia, y les vigilaba a ellos para observar que ellos no tuvieran ninguna relación con los hijos de Caín.

2 Él también continuaba en la Cueva de Tesoros orando y sirviendo ante el cuerpo de nuestro
padre Adán, pidiéndole a Yehováh por misericordia sobre él mismo y sobre su pueblo, hasta que él tenía ochocientos setenta años, cuando él se enfermó.

3 Entonces todos sus hijos se juntaron a él, para verle, y para pedir por su bendición sobre todos
ellos, antes de que se fuese de este mundo.

4.Entonces Mahalaleelse levantó y se sentó en su cama, sus lágrimas derramándose de su cara, y él llamó a su hijo mayor Jared, quien le vino a él.

5  Él entonces besó su cara, y le dijo a él, “Oh Iéred Jared, mi hijo, te hago jurar por Él quien hizo los cielos y la tierra, que vigiles a tu pueblo, y que les alimentes en justicia y en inocencia, y que no permitas que ninguno de ellos baje de esta Montaña Pura a los hijos de Caín, por si él perezca con ellos.

6 Oye, Oh mi hijo, luego de esto vendrá una gran destrucción sobre esta tierra por causa de ellos;
Yehováh estará enojado con el mundo, y les destruirá a ellos con aguas.

7 Pero Yo también sé que tus hijos no te harán caso a ti, y que ellos bajarán de esta montaña y
tendrán relaciones con los hijos de Caín, y que ellos perecerán con ellos.

8 ¡Oh mi hijo! Instrúyeles, y supervísales a ellos, para que ninguna culpa se conecte a ti por
causa de ellos.”

9 Mahalaleel dijo más aún a su hijo Jared,
“Cuando yo me muera, embalsama mi cuerpo y recuéstalo en la Cueva de Tesoros, al lado de los
cuerpos de mis padres, entonces párate al lado de mi cuerpo y ora a Yehováh; y cuídales, y cumple tu servicio ante ellos, hasta que tu entres al descanso tú mismo.”

10 Mahalaleel entonces bendijo todos sus hijos, y entonces se acostó sobre su cama, y entró al descanso como sus padres.

11 Pero cuando vio Jared que su padre Mahalaleel estaba muerto, él lloró, y estuvo triste, y abrazó y besó sus manos y sus pies, y así hicieron todos sus hijos.

12 Y sus hijos le embalsamaron cuidadosamente, y le recostaron al lado de los cuerpos de sus
padres. Entonces ellos se levantaron, y lamentaron por él cuarenta días.

Capítulo 17
Jared se vuelve disciplinario. Él se deja llevar a la tierra de Caín adonde él ve muchas vistas atractivas. Jared apenas se escapa con corazón limpio.

1 Entonces Jared guardó el mandamiento de su padre, y subió como un león sobre su
pueblo. Él les alimentó en justicia e inocencia, y les mandó que hagan nada sin su consejo.
Porque él tenía miedo por ellos, por si ellos se fuesen a los hijos de Caín.

2 Por eso él les dio órdenes repetidamente; y continuaba haciendo así hasta el final del año
número cuatrocientos ochenta y cinco de su vida.

3 Al final de estos años mencionados, le vino a él esta señal. Mientras Jared estaba parado
como un león ante los cuerpos de sus padres, orando y advirtiéndoles a su pueblo, Satanás le envidió, y trabajó una apariencia hermosa, porque Jared no permitía a sus hijos hacer nada sin su consejo.

4 Satanás entonces le apareció a él con treinta hombres de sus ejércitos, en la forma de
hombres buen mozos, Satanás mismo siendo el mayor y el más alto de entre ellos, con una barba fina.

5 Ellos se pararon a la boca de la cueva, y llamaron afuera a Jared, de dentro de ella.

6 Él salió a ellos, y les encontró luciendo como hombres finos, llenos de luz, y de gran belleza.
Él maravilló a su hermosura y a sus apariencias, y se preguntó en sigo mismo si ellos no fuesen
hijos de Caín.

7 Él dijo también en su corazón, “Como los hijos de Caín no pueden subir hasta la altura de esta montaña, y ninguno de ellos es tan buen mozo como estos aparentan ser, y entre estos hombres no hay ninguno de mi familia, ellos deben de ser extranjeros.”

8 Entonces Jared y ellos intercambiaron un saludo y él dijo al mayor de entre ellos,“Oh mi padre, explícame la maravilla que está en ustedes, y cuéntame quienes son estos contigo, porque ellos me lucen como hombres extraños.”

9 Entonces el mayor comenzó a llorar, y el resto lloraron con él, y él dijo a Jared, “Yo soy Adán quien Elohim hizo primero; y este es Abel mi hijo, quien fue matado por su hermano Caín, en cuyo corazón Satanás le puso que le asesine a él.

10 Entonces éste es mi hijo Set, a quien yo pedí de Elohim, quien me lo dio a mí, para confortarme en lugar de Abel.

11 Entonces este es mi hijo Enós, hijo de Set, y ese otro es Cainán, hijo de Enós, y ese otro es Mahalaleel, hijo de Cainán, tu padre.”

12 Pero Jared se quedó maravillando a su apariencia, y de lo que le dijo el mayor a él.

13 Entonces el mayor le dijo a él, “No maravilles, Oh mi hijo; nosotros vivimos en la tierra al norte del jardín, cual Elohim creó antes del mundo. Él no quiso permitirnos vivir ahí, sino nos puso dentro del jardín, debajo del cual ustedes están ahora habitando.

14 Pero luego de que yo transgredí, Él me hizo salir, y yo fui dejado que habite en esta cueva, problemas grandes y graves me vinieron encima, y cuando se acercaba mi muerte, yo mandé a mi hijo Set que tiene a su pueblo bien, y este mi mandamiento debía ser pasado de uno al próximo, hasta el final de las generaciones que vengan.

15 Pero, Oh Jared, mi hijo, nosotros vivimos en regiones hermosas, mientras ustedes viven aquí en miseria, como este tu padre Mahalaleel me informó, contándome que un gran diluvio vendrá y inundará la tierra entera.

16 Por eso, Oh mi hijo, temiendo por ustedes, yo me levanté y tomé mis hijos conmigo, y vine
hasta aquí para que nosotros te visitemos a ti y a tus hijos, pero yo te encontré a ti parado en esta
cueva llorando, y tus hijos esparcidos alrededor de esta montaña, en el calor y en miseria.

17 Pero, Oh mi hijo, como nosotros fallamos nuestro camino, y vinimos hasta aquí, nosotros
encontramos otros hombres debajo de esta montaña, que habitan un país hermoso, lleno de
árboles y de frutas, y de toda clase de flora; es como un jardín, así que cuando nosotros les
encontramos nosotros pensábamos que ellos eran ustedes, hasta que tu padre Mahalaleel me contó que ellos no eran tal cosa.

18 Ahora, por eso, Oh mi hijo, escucha mi consejo, y baja a ellos, tú y tus hijos. Ustedes descansarán de todo este sufrimiento en cual ustedes están. Pero si ustedes no quieren bajar a ellos, entonces levántate, toma tus hijos, y ven con nosotros a nuestro jardín, ustedes vivirán en nuestra tierra hermosa, y ustedes descansarán de todo estos problemas, cuales tú y tus hijos están ahora aguantando.”

19 Pero Jared cuando él oyó este dicho del mayor, maravilló; y se fue aquí y allá, pero en ese momento él no encontró ninguno de sus hijos.

20 Entonces él contestó y dijo al mayor, “¿Porqué se han ustedes escondido hasta hoy día?”

21 Y el mayor contestó, “Si tu padre no nos hubiera dicho, nosotros no lo hubiésemos sabido.”

22 Entonces Jared creyó que sus palabras eran ciertas.

23 Así que ese mayor le dijo a Jared, “¿Porqué te viraste alrededor así y así?” Y él dijo, “Yo estaba buscando a uno de mis hijos, para contarle acerca de que yo me iba contigo, y acerca de bajar a aquellos acerca de cuales tú me has hablado a mí.”

24 Cuando el mayor oyó la intención de Jared, él le dijo a él, “Deja en paz ese propósito al presente, y ven con nosotros, tú verás nuestro país; si la tierra en cual nosotros habitamos te agrada, nosotros y tú regresaremos aquí y tomaremos tu familia con
nosotros. Pero si nuestro país no te agrada, tú regresarás a tu propio lugar.”

25 Y el mayor urgió a Jared, que venga antes de que alguno de sus hijos venga a aconsejarle en contra.

26 Jared, entonces, salió de la cueva y se fue con ellos y entre ellos. Y ellos le confortaron, hasta que ellos llegaron al tope de la montaña de los hijos de Caín.

27 Entonces dijo el mayor a uno de sus compañeros, “Nosotros nos hemos olvidado de algo al lado de la boca de la cueva, y ese es la ropa escogida que nosotros habíamos traído para vestirle a Jared con ella.”

28 Él entonces le dijo a uno de ellos, “Regresa, alguno de ustedes; y nosotros te esperaremos aquí, hasta que tú vuelvas. Entonces le vestiremos a Jared y él será como nosotros, bueno, buen mozo, y digno para entrar con nosotros en nuestro país.”

29 Entonces ese regresó.

30 Pero cuando él estaba a una distancia corta, el mayor le llamó y le dijo a él, “Espera, hasta que yo venga y te hable.”

31 Entonces él se quedó quieto, y el mayor se fue a él y le dijo a él, “Una cosa que nos olvidamos a la cueva es esto – de apagar la lámpara que quema adentro, arriba de los cuerpos que están adentro. Entonces regresa a nosotros, rápido.”

32 Ese se fue, y el mayor regresó a sus compañeros y a Jared. Y ellos bajaron de la
montaña, y Jared con ellos; y ellos se quedaron al lado de una fuente de agua, cerca de las casas de los hijos de Caín y esperaron por su compañero hasta que él trajese la ropa para
Jared.

33 Él, entonces, quien regresó a la cueva, apagó la lámpara, y vino a ellos y trajo un fantasma con él y les mostró a ellos. Y cuando Jared lo vio él maravilló a la hermosura y favor de tal, y se regocijó en su corazón creyéndolo que todo era cierto.

34 Pero mientras ellos estaban quedándose ahí, tres de ellos entraron en casas de los hijos de
Caín y les dijeron a ellos, “Tráenos hoy comida a la fuente de agua, para que comamos nosotros y nuestros compañeros.”

35 Pero cuando los hijos de Caín les vieron, ellos maravillaron de ellos y pensaron:
“Estos son hermosos de apariencia, y tales como nosotros nunca hemos visto.”
Así que ellos se levantaron y vinieron con ellos a la fuente de agua, para ver sus compañeros.

36 Ellos les encontraron a ellos tan buen mozos, que ellos llamaron fuerte alrededor de sus
lugares que otros vengan y se junten y que vengan y miren a estos seres hermosos. Entonces
ellos se juntaron alrededor de ellos, ambos hombres y mujeres.

37 Entonces el mayor les dijo a ellos,
“Nosotros somos extranjeros en vuestra tierra, tráenos buena comida y bebida, ustedes y sus
mujeres, para refrescarnos con ustedes.”
38 Cuando esos hombres oyeron estas palabras del mayor, cada uno de los hijos de Caín trajo su mujer, y otro trajo su hija, y así, muchas mujeres vinieron a ellos, cada uno llamándole a Jared o para él mismo o para su mujer; Todos iguales.


39 Pero cuando Jared vio lo que ellos hacían, su mero ser se arrancó a si mismo de ellos,
ni quiso él probar de su comida o de su bebida.

40Él mayor le vio como él se arrancó a si mismo de ellos, y le dijo a él, “No estés triste; yo soy el gran mayor, y como tú me verás hacer, haz tú mismo de la misma manera.”

41 Entonces él esparció sus manos y tomó una de las mujeres, y cinco de sus compañeros hicieron lo mismo ante Jared, para que él hiciese como hacían ellos.

42 Pero cuando Jared les vio trabajando infamia él lloró, y dijo en su mente, “Mis padresnunca hacían algo parecido.”

43 Él entonces esparció sus manos y oró con un corazón ferviente, y con mucho llorar, y rogó a
Yehováh que le libere a él de las manos de ellos.

44 Tan pronto comenzó Jared a orar, el mayor huyó con sus compañeros, porque ellos no podían quedarse en un lugar de oración.

45 Entonces Jared se viró alrededor pero no podía verles, sino que se encontró a si mismo parado en el medio de los hijos de Caín.

46 Él entonces lloró y dijo, “Oh Yehováh, no me destruyas con esta raza, acerca de los cuales mis padres me han advertido; porque ahora, Oh mi Soberano Yehováh, yo estaba pensando que aquellos quienes me aparecieron eran mis padres, pero yo les he encontrado que ellos eran adversarios, quienes me atrajeron mediante esta apariencia hermosa, hasta que yo les creí.

47 Pero ahora yo Te pido, Oh Yehováh, que me liberes de esta raza, entre cual yo estoy ahora quedándome, como Tú me liberaste de esos adversarios. Manda a Tu Enviado que me
saque de entremedio de ellos, porque yo mismo no tengo la capacidad de escaparme de entre
ellos.”

48 Cuando Jared había terminado su oración, Yehováh mandó a Su Enviado entremedio de ellos, Quien tomó a Jared y le puso encima de la montaña, y le mostró el camino, le dio consejo, y entonces le dejó a él.

Capítulo 18
Confusión en la Cueva de Tesoros. Discurso milagroso del muerto Adán.

1 Los hijos de Jared tenían el hábito de visitarle hora tras hora, para recibir su bendición y
para pedirle su consejo para cada cosa que ellos hacían; y cuando él tenía un trabajo que hacer,
ellos lo hacían para él.

2 Pero esta vez cuando ellos entraron a la cueva ellos no encontraron a Jared, sino que ellos encontraron a la lámpara apagada, y los cuerpos de los padres tirados alrededor, y voces venían de ellos por el poder de Yehováh, que decían,
"Satanás en una aparición ha engañado a nuestro hijo, deseando destruirle, como él destruyó a nuestro hijo Caín.”

3 Ellos decían también, “¡Yehováh Elohim de los cielos y la tierra, libera a nuestro hijo de la mano de Satanás, quien trabajó una grande y falsa aparición ante él!”
Ellos también hablaban de otros asuntos, por el poder de Yehováh.

4 Pero cuando los hijos de Jared oyeron estas voces ellos temieron, y se paraban llorando
por su padre, porque ellos desconocían qué le había pasado.

5 Y ellos lloraron por él ese día hasta la posada del sol.

6 Entonces vino Jared con una cara penoso, miserable en mente y cuerpo, y entristecido
de haber sido separado de los cuerpos de sus padres.

7 Pero mientras él estaba acercándose a la cueva, sus hijos le vieron, y corrieron a la cueva, y se
prendieron de su cuello, llorando, y diciéndole a él,
“Oh padre, ¿adónde has estado tú, y porqué nos has dejado a nosotros, como tú no estabas
dispuesto a hacer?” Y otra vez,“¡Oh padre, cuando tú te desapareciste, la lámpara sobre los cuerpos de nuestros padres se apagó, los cuerpos fueron tirados alrededor, y voces venían de ellos!”

8 Cuando Jared oyó esto él estaba triste, y entró a la cueva; y ahí encontró a los cuerpos tirados alrededor, la lámpara apagada, y los padres ellos mismos orando por su liberación de la mano de Satanás.

9 Entonces Jared se cayó sobre los cuerpos y les abrazó, y dijo, “¡Oh mis padres, a través de vuestra intercesión, Yehováh me permitió ser liberado de
la mano de Satanás! Y yo les ruego que pidan a Yehováh que me guarde y me esconda de él hasta el día de mi muerte.”

10 Entonces todos las voces cesaron excepto la voz de nuestro padre Adán, quien habló a Jared por el poder de Yehováh, igual como uno hablaría a su prójimo, diciendo,“Oh Jared, mi hijo, ofrece dádivas a Yehováh por haberte liberado de la mano de Satanás; y cuando tú traigas esas ofrendas, que sea que tú las ofreces sobre el altar sobre cual yo solía ofrecer. Entonces también, cuídate de Satanás, porque él me engañó muchas veces con sus apariciones, deseando destruirme, pero Yehováh me liberó fuera de su mano.

11 Manda a tu pueblo que ellos estén vigilándose contra él, y que nunca cesen de ofrecer dádivas
a Yehováh.”

12 Entonces la voz de Adán también se volvió silencioso; y Jared y sus hijos maravillaban de esto. Entonces ellos recostaron a los cuerpos como ellos estaban al principio, y Jared y sus hijos se pararon orando esa noche entera, hasta el amanecer.

13 Entonces Jared hizo una ofrenda y la ofreció sobre el altar, como Adán le había mandado a él. Y mientras él subía al altar, él oró a Yehováh por misericordia y por perdón de su pecado, acerca de la lámpara apagándose.

14 Entonces Yehováh apareció a Jared sobre el altar y les bendijo a él y a sus hijos, y aceptó sus ofrendas, y mandó a Jared que tome del fuego puro del altar, y que prenda con él la lámpara que echaba luz sobre el cuerpo de Adán.

Capítulo 19
Los hijos de Jared les desvían.

1 Entonces Yehováh le reveló a él otra vez la promesa que Él había hecho a Adán; Él le explicó a él los 4,000 años, y le reveló a él el secreto de Su venida sobre la tierra.

2 Y Yehováh le dijo a Jared, “Acerca de ese fuego que tú has tomado del altar para prender la lámpara con él, permite que se quede contigo para dar luz a los cuerpos; y no lo dejes salir de la cueva, hasta que el cuerpo de Adán salga de ella.

3 Pero, Oh Jared, cuida el fuego, que queme brillante en la lámpara; ni salgas tú otra vez de la cueva hasta que tú recibas una orden a través de una visión, y no en una aparición, cuando sea visto por ti.

4 Entonces manda otra vez a tu pueblo que no tenga relaciones con los hijos de Caín, y
que no aprendan sus caminos, porque Yo soy Yehováh quien no ama el odio y obras de iniquidad.”

5 Yehováh dio también muchos otros mandamientos a Jared, y le bendijo a él. Y
entonces retiró Su Palabra de él.

6 Entonces Jared se acercó cerca con sus hijos, tomó fuego, y bajó a la cueva, y prendió
la lámpara ante el cuerpo de Adán; y él dio su pueblo mandamientos como Yehováh le había dicho que haga.

7 Esta señal sucedió a Jared al final de su año cuatrocientos cincuenta (910); como también muchas otras maravillas que nosotros no anotamos. Pero nosotros anotamos solo
este por brevedad, y para no alargar nuestra narrativa.

8 Jared continuó instruyendo a sus hijos ochenta años; pero luego de eso ellos comenzaron a transgredir a los mandamientos que él les había dado, y a hacer muchas cosas sin su consejo. Ellos comenzaron a bajarse de la Montaña Pura uno tras otro, y a mezclarse con los hijos de Caín, en compañerismos sucios.

9 Ahora la razón por la cual los hijos de Jared bajaron la Montaña Pura es este, la cual nosotros te revelaremos ahora a ti.

Capítulo 20
Música encantador, bebidas fuertes soltadas entre los hijos de Caín. Ellos se ponen ropas coloradas.
Los hijos de Set miran con ojos deseosos. Ellos se rebelan de consejo sabio, ellos descienden la montaña al valle de iniquidad. Ellos no pueden ascender la montaña otra vez.

1.Luego que Caín había bajado a la tierra de tierra oscura, y sus hijos se habían multiplicado ahí dentro, había uno de ellos, cuyo nombre era Genun, hijo de Lemek el ciego quien mató a Caín.

2 Pero acerca de este Genun, Satanás le entró a él en su niñez; y él hizo varios tipos de trompetas y cuernos, e instrumentos de cuerdas, címbalos y salterios y liras y harpas y flautas, y él los tocaba en cada momento y a toda hora.

3 Y cuando él los tocaba, Satanás entraba a ellos, para que de entre ellos se oyeran sonidos hermosos y dulces, que seducían al corazón.

4 Entonces él juntaba grupos en bandas para tocarlos a ellos, y cuando ellos tocaban, les
agradaba bien a los hijos de Caín, quienes se inflamaban ellos mismos con pecado entre
ellos, y ardían como con fuego, mientras Satanás inflamaba sus corazones, uno con otro, y aumentaba la lujuria entre ellos.

5 Satanás también enseño a Genun que extraiga bebida fuerte del grano, y esto usó Genun para reunir grupos y bandas en casas de bebida; y trajo al alcance de ellos toda clase de frutas y flores, y ellos bebían juntos.

6 Así este Genun hizo que el pecado se multiplique excedentemente; él también actuó con orgullo, y enseño a los hijos de Caín que cometan toda clase de maldad crasa, que ellos no habían conocido, y les puso a hacer cosas variedades de fechorías que desconocían anteriormente.

7 Entonces Satanás, cuando él veía que ellos cedían a Genun y le hacían caso en cada cosa que él les decía, se regocijó grandemente, y aumentó el entendimiento de Genun hasta que él tomó hierro e hizo con él armas de guerra.

8 Entonces cuando ellos estaban borrachos, el odio y la matanza aumentaron entre ellos; Hombres usaban violencia en contra de otros para enseñarles maldad quitándole sus hijos y profanándoles ante él.

9 Y cuando hombres veían que ellos eran vencidos, y vieron otros que no fueron vencidos, los que fueron vencidos venían a Genun, tomaban refugio con él, y él les hizo a ellos sus confederados.

10 Entonces el pecado aumentó entre ellos grandemente, hasta que hombres tomaban sus propias hermanas, o hijas, o madre, y otras, o la hija de la hermana de su padre, tal que no había más
distinción de relación, y ellos no sabían más lo que era iniquidad, sino que actuaban malvadamente, y la tierra fue profanada con el pecado, y ellos enojaron a Yehováh el Juez, Quien les había creado.

11 Pero Genun reunió juntos bandas en grupos, que tocaban cuernos y todos los otros instrumentos que nosotros ya habíamos mencionado, al pie de la Montaña Pura, y ellos lo hacían para que los hijos de Set quienes estaban sobre la Montaña Pura lo oyesen.

12 Pero cuando los hijos de Set oyeron el sonido, ellos maravillaban, y venían en grupos, y se pararon en el tope de la montaña para mirar a los que estaban abajo, y ellos hicieron así un año entero.

13 Cuando, al final de ese año, Genun vio que ellos estaban siendo ganados a él poco a poco, Satanás entró en él, y le enseño a él a teñir materiales para ropas de diversos patrones, y le hizo entender cómo teñir rojo y púrpura, y más cosas.

14 Y los hijos de Caín quienes trabajaron todo esto, y se lucían en hermosura y ropas extravagantes, y carreras de caballo, cometiendo toda clase de abominaciones.

15 Mientras tanto los hijos de Set, quienes estaban sobre la Montaña Pura, oraban y honraban a Yehováh, en el lugar de los ejércitos de enviados quienes habían caído, por eso Yehováh les había llamado a ellos "enviados,” porque Él se regocijaba por ellos grandemente.

16 Pero después de esto, ellos no guardaban más Su mandamiento, ni se mantenían por la promesa que Él había hecho a sus padres, sino que ellos descansaron de sus ayunos y oraciones, y del consejo de Jared su padre. Y ellos continuaron juntándose al tope de la montaña, para mirar a los hijos de Caín, desde la mañana hasta el anochecer, y a lo que ellos hacían, a sus ropas hermosas y ornamentos.

17 Entonces los hijos de Caín miraron arriba desde abajo, y vieron los hijos de Set, parados en grupos encima de la montaña, y ellos llamaron a ellos que bajen abajo a ellos.

18 Pero los hijos de Set les dijeron a ellos desde arriba, “Nosotros desconocemos el camino.”
Entonces Genun, el hijo de Lemek, les oyó a ellos decir que ellos desconocían el camino, y él se
preguntó a si mismo cómo él podría traerles abajo.

19 Entonces Satanás apareció a él de noche, diciendo, “No existe camino para que ellos bajen desde la montaña adonde ellos habitan, pero cuando ellos vengan mañana, diles a ellos,
"Vengan ustedes al lado occidental de la montaña, ahí encontrarás el camino de un riachuelo de
agua, que baja al pie de la montaña, entre dos cerros; bájense por ese camino a nosotros".

20 Entonces cuando era de día, Genun sopló los cuernos y tocó los tambores debajo de la
montaña, como él solía hacer. Los hijos de Set lo oyeron y vinieron como ellos solían hacer.

21 Entonces Genun les dijo a ellos desde abajo,
“Váyanse al lado occidental de la montaña, y ahí encontrarán el camino para bajarse.”

22 Pero cuando los hijos de Set oyeron estas palabras de él, ellos volvieron a la cueva a Jared, para contarle todo lo que ellos habían oído.

23 Entonces cuando Jared lo oyó, él fue afligido, porque él sabía que ellos transgredirían su consejo.

24 Luego de esto cien hombres de los hijos de Set se juntaron, y se dijeron entre ellos, “Vengan, vayamos abajo a los hijos de Caín, y veamos qué ellos hacen, y vamos a divertirnos con ellos.”

25 Pero cuando Jared oyó esto de los cien hombres, su mera alma fue conmovida, y su
corazón fue afligido. Él entonces se levantó con gran fervor, y se paró entremedio de ellos, y les
conjuró a ellos por la sangre de Jared el justo,
“Que ninguno de ustedes se baje de esta montaña dedicada y pura, en cual nuestros padres nos
han ordenado que habitemos.”

26 Pero cuando Jared vio que ellos aceptaban sus palabras, él les dijo a ellos,“Oh mis hijos buenos inocentes y puros, entiendan que una vez que ustedes se bajen de esta montaña pura, Yehováh no les permitirá que ustedes regresen de nuevo a ella.”

27 Él otra vez les conjuró diciendo, “Yo les conjuro por la muerte de nuestro padre Adán, y por la sangre de Abel, de Set, de Enós, de Cainán, y de Mahalaleel, que me hagan caso, y que no bajen de esta montaña pura, porque el momento que ustedes lo dejen, ustedes serán privados de la vida y de la misericordia, y ustedes no serán más llamados „hijos de Yehováh, sino "hijos de Satanás”

28 Pero ellos no quisieron hacerle caso a sus palabras.

29 Enoc en ese momento ya estaba crecido, y en su celo por Yehováh, él se levantó y dijo, “Escúchenme, O ustedes hijos de Set, pequeños y grandes – cuando ustedes violen el
mandamiento de nuestros padres, y se bajen de esta montaña pura – ustedes no subirán aquí
nunca más para siempre.”

30 Pero ellos se levantaron en contra de Enoc y no quisieron hacerle caso a sus palabras, y bajaron de la Montaña Pura.

31 Y cuando ellos miraron a las hijas de Caín, a sus figuras hermosas, y a sus manos y pies teñidos con color, y tatuados en decoraciones en sus caras, el fuego del pecado fue encendido en ellos.

32 Entonces Satanás les hizo lucir lo más hermoso ante los hijos de Set, como él también hizo que los hijos de Set luzcan entre los más lindos en los ojos de las hijas de Caín, para que las hijas de Caín lujurien tras los hijos de Set como bestias rapaces, y los hijos de Set tras las hijas de Caín, hasta que ellos cometieron abominación con ellas.

33 Pero luego de que ellos habían caído así en esta profanación, ellos regresaban por el camino
que ellos habían venido, y trataron de ascender la Montaña Pura. Pero ellos no podían, porque las
piedras de esa montaña pura eran de fuego resplandeciendo ante ellos, por la cual ellos no podían subir otra vez.

34 Y Yehováh estaba enojado con ellos, y se arrepintió de ellos porque ellos habían bajado del honor, y habían por lo tanto perdido o abandonado su propia pureza e inocencia, y estaban caídos en la profanación del pecado.

35 Entonces Yehováh envió Su Palabra a Jared, diciendo, “Estos tus hijos, quienes tú habías llamado Mis hijos [hijos de Yehováh (11: 4)], mira,
ellos han trasgredido Mi mandamiento, y han bajado a la casa de perdición, y del pecado. Manda
un enviado a los que quedan, para que ellos no bajen y que se pierdan.”

36 Entonces Jared lloró ante Yehováh, y Le pidió de Él misericordia y perdón.
Pero él prefirió que su alma partiese de su cuerpo, a que oiga estas palabras de Yehováh acerca del descenso de sus hijos de la Montaña Pura.

37 Pero él siguió la orden de Yehováh, y les predicó a ellos que no bajen de esa montaña pura, y que no tengan relaciones con los hijos de Caín.

38 Pero ellos no hicieron caso a su mensaje, y no quisieron obedecer su consejo

Capítulo 21
Jared se muere en tristeza por sus hijos que se habían desviado.Una predicción del Diluvio.

1 Luego de esto, otro grupo se reunió, y ellos se fueron para buscar por sus hermanos, pero ellos
perecieron también como ellos. Y así fue, grupo tras grupo, hasta que solo pocos de ellos
quedaban.

2 Entonces Jared se enfermó de la angustia, y su enfermedad fue tal que el día de su muerte se acercaba.

3 Entonces él llamó a Enoc su hijo mayor, y Matusalén el hijo de Enoc, y Lamec el hijo de Matusalén, y Noé el hijo de Lamec.

4 Y cuando ellos habían venido a él, él oró por ellos y les bendijo, y les dijo a ellos, “Ustedes son hijos justos e inocentes; no bajen ustedes de esta montaña pura; porque mira, tus hijos y los hijos de tus hijos han bajado de esta montaña pura, y se han alienado a si mismos de esta montaña pura, a través de su lujuria abominable y trasgresión del mandamiento de Yehováh.

5 Pero yo sé, a través del poder de Yehováh, que Él no les abandonará a ustedes sobre esta montaña pura, porque vuestros hijos han trasgredido Su mandamiento y el de nuestros padres, que nosotros hemos recibido de ellos.

6 Pero, O mis hijos, Yehováh les llevará a ustedes a una tierra extraña, y ustedes nunca regresarán de nuevo para mirar con vuestros ojos este jardín y esta montaña pura.

7 Por eso, O mis hijos, aplica vuestros corazones a vuestras propias vidas, y guarden el mandamiento de Yehováh, que está con ustedes. Y cuando ustedes se vayan de esta montaña pura, a una tierra extraña que ustedes desconocen, tomen con ustedes el cuerpo de nuestro padre Adán, y con él estos tres regalos y ofrendas, específicamente el oro, el incienso, y la mirra, y que estén esos en el lugar adonde se recostará el cuerpo de nuestro padre Adán.

8 Y a aquel de ustedes que quedará, O mis hijos, vendrá la Palabra de Yehováh, y cuando él salga de esta tierra él llevará con él el cuerpo de nuestro padre Adán) y lo recostará en el medio de la tierra, el lugar adonde se trabajará la salvación.”

9 Entonces Noé le dijo a él, “¿Quién es aquel de nosotros que quedará?”

10 Y Jared contestó “Tú eres aquel que quedará. Y tú tomarás el cuerpo de nuestro padre Adán de la cueva, y lo pondrás contigo en la caja (“arca”) cuando venga el diluvio.

11 Y tu hijo Sem, quien vendrá de tus lomos (1558) él es quien recostará el cuerpo de nuestro padre Adán en el medio de la tierra, en el lugar de donde vendrá la salvación.”

12 Entonces Jared viró a su hijo Enoc, y le dijo a él,
“Tú, mi hijo, habita en esta cueva, y sirve diligentemente ante el cuerpo de nuestro padre Adán todos los días de tu vida, y alimenta tu pueblo en justicia e inocencia.”

13 Y Jared no dijo más. Sus manos fueron soltadas, sus ojos cerrados, y él entró al descanso como sus padres. Su muerte sucedió en el año trescientos sesenta (366 según Génesis y
Iâshâ´r de Noé) y en el año novecientos ochenta y nueve (962 según Génesis y Iâshâ´r) de su propia vida, en el doce de Takhsas en un 6to día de la semana (1422).

14.Pero mientras moría Jared, lágrimas derramaban de su cara por motivo de su gran
tristeza por los hijos de Set, quienes habían caído durante sus días.

15 Entonces Enoc, Matusalén, Lamec y Noé, estos cuatro, lloraron por él, le embalsamaron cuidadosamente, y entonces le recostaron en la Cueva de Tesoros. Entonces ellos se levantaron y lamentaron por él cuarenta días.

16 Y cuando estos días de luto se acabaron, Enoc, Matusalén, Lamec y Noé se quedaron en tristeza de corazón, porque su padre se había ido de ellos,
y ellos no le vieron más.

Capítulo 22
Solo quedan tres hombres justos en el mundo.
Las condiciones malvadas de los hombres antes del Diluvio.

1 Pero Janok Enoc guardó el mandamiento de Jared su padre, y continuó sirviendo en la
cueva.

2 Es este Enoc a quien muchas maravillas sucedieron, y quien también escribió un libro
celebrado, pero esas maravillas no se contarán en este sitio.

3 Entonces luego de esto, los hijos* de Set se desviaron y cayeron, ellos, sus hijos y sus
mujeres. Y cuando Enoc, Matusalén, Lamec y Noé les veían, sus corazones sufrían por motivo de su caída en duda, llenos de incredulidad; y ellos lloraban y buscaban misericordia de Yehováh, para preservarles a ellos, y para traerles fuera de
esa generación malvada.

*Los hijos de Set son los Vigilantes Celestiales a los que hace referencia el libro de Enoc.

4 Enoc siguió en su servicio ante Yehováh trescientos ochenta y cinco años, y
al final de ese tiempo él se volvió consciente mediante el favor de Yehováh , que
Yehováh tenía la intención de removerle a él de la tierra.

5 Él entonces le dijo a su hijo, “Oh mi hijo, yo sé que Yehováh tiene intención de traer las aguas del Diluvio sobre la tierra, y destruir nuestra creación.

6 Y ustedes son los últimos gobernadores sobre este pueblo sobre esta montaña; porque yo sé
que ninguno les quedará de ustedes para engendrar hijos sobre esta pura montaña; Ni gobernará ninguno de ustedes sobre los hijos de este pueblo; ni quedará de ustedes ningún gran grupo, sobre esta montaña.”

7 Enoc también les dijo a ellos,
“Velen por sus almas (vidas), y aguántense firmes en vuestro temor de Yehováh y en vuestro servicio a Él, y adórenle a Él en confianza recta, y sírvanle a Él en justicia, inocencia y juicio, en arrepentimiento y también en pureza.”

8 Cuando Enoc había terminado sus mandamientos a ellos, Yehováh le transportó a él desde esa montaña a la tierra de la vida, a las mansiones de los justos y de los
escogidos: a la vivienda de Pardë´ç (Arboleda-parque) de alegría, en Luz que alcanza arriba al
cielo; Luz que está afuera de la luz de este mundo; porque es la Luz de Yehováh, que llena el mundo entero, pero cual ningún lugar Lo puede contener.

9 Así, porque Enoc estaba en la Luz de Yehováh, él se encontró a si mismo fuera del alcance de la muerte hasta que Yehováh le dejara morir.

10 Todo junto, ninguno de nuestros padres o de sus hijos, quedó sobre esa pura montaña, excepto
esos tres, Matusalén, Lamec, y Noé. Porque todo el resto bajaron de la montaña y cayeron en pecado con los hijos de Caín. Por eso ellos fueron prohibidos esa montaña, y ninguno quedó sobre ella excepto esos tres hombres.


Nota: En alguna parte de este libro se dice que el lugar donde se enterro a Adán era el centro de la Tierra y a estos días podría ser en Ecuador 0°0'00"
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sábado, 8 de octubre de 2022

El Libro de Adán y Eva II (Cap. 11-15)

Capítulo 11
Set se vuelve cabeza de los “hijos de Yehováh” – la tribu de gente más feliz y justa que jamás vivió.

1 Luego de la muerte de Adán y de Eva, Set separó sus hijos, y los hijos de sus hijos, de los hijos de Caín. Caín y su semilla bajaron y habitaron hacia el
oeste, debajo del lugar donde él había matado a su hermano Abel.

2 Pero Set y sus hijos, habitaban hacia el norte sobre la montaña de la Cueva de Tesoros, para estar cerca de su padre Adán.

3 Y Set el mayor, alto y bueno, con un alma fina, y de una mente fuerte, se paraba a la cabeza de su pueblo, y les tendía a ellos en inocencia, penitencia, y mansedumbre, y no permitió ni uno de ellos que baje a los hijos de Caín.

4 Pero debido a su propia pureza, ellos fueron llamados “Hijos de Yehováh,” y ellos
estaban con Yehováh, en lugar de los ejércitos de enviados quienes cayeron, porque ellos continuaban en honras a Yehováh, y en cantando canciones a Él, en su cueva - la Cueva de Tesoros.

5 Entonces Set se paró ante el cuerpo de su padre Adán, y de su madre Eva, y oró noche y día, y pidió por misericordia para él mismo y sus hijos, y que cuando él tuviese alguna dificultad tratando con un niño, que Él le diese consejo.

6 Pero Set y sus hijos no les gustaban trabajo terrenal, sino que se entregaban a cosas celestiales, porque ellos no tenían otro pensamiento que honras, palabras que honraban, y
canciones hacia Yehováh.

7 Por eso oían ellos en todo momento las voces de enviados, exaltando y honrando a Yehováh desde adentro del jardín, o cuando ellos fueron enviados por Yehováh en una tarea, o cuando ellos se subían al cielo.

8 Porque Set y sus hijos, por motivo de su propia pureza, oían y veían esos enviados.Entonces, otra vez, el jardín no estaba lejos arriba de ellos, sino solo algunos quince cúbitos espirituales.

9 Ahora un cúbito espiritual corresponde a tres cúbitos de un hombre, todo junto cuarenta y
cinco cúbitos.

10 Set y sus hijos habitaban sobre la montaña debajo del jardín; Ellos no sembraban, ni
cosechaban, ellos trabajaban ninguna comida para el cuerpo, ni si quiera trigo, sino solo ofrendas. Ellos comían de la fruta y de árboles bien favorecidos que crecían sobre la montaña adonde ellos vivían.

11 Entonces Set a menudo ayunaba cada cuarenta días, como también hacían sus hijos mayores. Porque la familia de Shëth (Set) olía el olor de los árboles del jardín, cuando el viento soplaba desde ahí.

12 Ellos estaban felices, inocentes, sin temor repentino; No había celosía, ni acción mala, y
ningún odio entre ellos. No había pasión de animal; De ninguna boca entre ellos salía ni palabras
profanas ni maldición, ni consejo malvado ni fraude. Porque los hijos de Adán de esa
época nunca juraban, pero bajo circunstancias duras, cuando hombres deben jurar, ellos juraban
por la sangre de Abel el justo.

13 Pero ellos obligaban a sus hijos y sus mujeres cada día en la cueva que ayunen y oren, y que
adorasen al Elohim más Alto. Ellos se bendecían a si mismos por el cuerpo de su padre Adán, y se ungían a si mismos al lado de él.

14.Y ellos hacían así hasta que se acercaba el final de Set.

Capítulo 12
Asuntos de la familia de Set: Su muerte. El encabezamiento de Enós. Cómo siguió la rama exiliada de la familia de Adán.

1.Entonces Set, el justo, llamó a su hijo Enós, y Cainán, hijo de Enós, y Mahalaleel, hijo de Cainán, y les dijo a ellos:

2 “Como mi final está cerca, yo deseo construir un techo sobre el altar sobre cual se ofrecen las
ofrendas.”

3 Ellos le hicieron caso a su mandamiento y salieron todos ellos, ambos ancianos y jóvenes, y
laboraron duro en eso, y construyeron un techo hermoso sobre el altar.

4 Y el pensamiento de Set, en hacer esto, fue que una bendición debiese venir sobre sus hijos sobre la montaña; y que él debiese presentar una ofrenda por ellos antes de su muerte.

5 Entonces cuando fue completada la construcción del techo, él les mandó que hagan ofrendas.
Ellos trabajaron diligentemente en estos, y los trajeron a Set su padre quien los tomó y los ofreció sobre el altar, y oró a Yehováh que acepte sus ofrendas, para tener misericordia sobre las almas de sus hijos, y que les guarde a ellos de la mano de Satanás.

6 Y Yehováh aceptó su ofrenda, y envió Su bendición sobre él y sobre sus hijos. Y entonces Yehováh hizo una promesa a Set, diciendo, “Al final de los grandes cuatro días, sobre cual Yo he hecho una promesa a ti y a tu padre, Yo enviaré Mi Palabra y te salvaré a ti y a tu Semilla.”

7 Entonces Set y sus hijos, los hijos de sus hijos, se reunieron, y bajaron desde el altar, y fueron a la Cueva de Tesoros – adonde ellos oraron y se bendijeron con el cuerpo de nuestro padre Adán, y se ungieron a sigo mismos con ello.

8 Pero Set habitó en la Cueva de Tesoros, unos pocos días, y entonces agonizó sufrimientos hacia la muerte.

9 Entonces Enós, su hijo primogénito, le vino a él, con Cainán, su hijo, y Mahalaleel, el hijo de Cainán, y Jared, el hijo de Mahalaleel, y Enoc, el hijo de Jared, con sus mujeres e hijos para recibir una
bendición de Set.

10 Entonces Set oró por ellos, y les bendijo, y les conjuró a ellos por la sangre de Abel el justo, diciendo, “Yo les ruego de ustedes mis hijos, que no permitan ni uno de ustedes bajar de esta montaña dedicada y pura.

11 No hagan ningún compañerismo con los hijos de Caín el asesino y el pecador, quien mató a su hermano, porque ustedes saben, Oh mis hijos, que nosotros huimos de él y de todo su pecado con todo nuestro poder porque él mató a su hermano Abel.”

12 Luego de haber dicho esto, Set bendijo a Enós, su hijo primogénito, y le mandó que acostumbre servir en pureza ante el cuerpo de nuestro padre Adán, todos los días de su vida, entonces, también, que vaya periódicamente al altar que él, Set había
construido. Y él le mandó que alimente su pueblo en justicia, en juicio y pureza todos los días de
su vida.

13 Entonces los miembros de Set fueron soltados; Sus manos y pies perdieron todo poder, su boca se volvió mudo e incapaz de hablar, y él entregó el espíritu y se murió el día después de su año novecientos veinte; en el día veintisiete del mes Âvíyv; Enoc entonces teniendo veinte años.

14 Entonces ellos envolvieron cuidadosamente al cuerpo de Set, y le embalsamaron con especies dulces, y le recostaron e la Cueva de Tesoros, al lado derecho del cuerpo de nuestro padre Adán, y ellos lamentaron por él cuarenta días. Ellos ofrecieron dádivas por él, como ellos habían hecho por nuestro padre Adán.

15 Luego de la muerte de Set, Enós subió a la cabeza de su pueblo, a quienes él alimentó en justicia, y juicio, como su padre le había mandado a él.

16 Pero para cuando Enós tenía ochocientos veinte años, Caín tenía una progenie grande, porque ellos tomaban mujeres frecuentemente, siendo entregados a lujurias de animal, hasta que la tierra abajo de la montaña estaba llena de ellos.

Capítulo 13
“Entre los hijos de Caín había mucho robo, matanza y pecado.”

1 En esos días vivía Lemek el ciego, quien era de los hijos de Caín. Él tenía un hijo cuyo
nombre era Atun (Tubal Caín), y ellos dos tenían mucho ganado.

2 Pero Lemek tenía la costumbre de enviarles al pastizal con un pastor joven, quien les tendía a
ellos, y quien cuando volvía a casa en el anochecer lloraba ante su abuelo, y ante su padre Atun y su madre Jazina [Tsillâ´h], y les dijo a ellos, “En cuanto a mí, yo no puedo alimentar ese ganado solo, por si alguno me robe de algunos de ellos, o me maten por causa de ellos.”

Porque entre los hijos de Caí), había mucho robo, matanza y pecado.

3 Entonces Lemek le tuvo pena, y le dijo a él,
“Ciertamente, cuando él está solo, podría ser apoderado por los hombres de este lugar.”

4 Así que se levantó Lemek, tomó un arco que él había guardado desde que él era un joven, antes
de que él se volviera ciego, y él tomó flechas grandes, y piedras lisas, y una sonda que él tenía, y
se fue al campo con el pastor joven, y se puso a si mismo detrás del ganado, mientras el pastor
joven velaba el ganado. Así hizo Lemek muchos días.

5 Mientras tanto Caín, siempre desde cuando Yehováh le había echado, y le había maldecido a él con temblor y terror, no podía ni asentarse ni hallar reposo en ningún lugar, sino que vagaba de lugar a lugar.

6 En sus vagancias él vino a las mujeres de Lemek, y les preguntó a ellos sobre él. Ellos le dijeron a él, “Él está en el campo con el ganado.”

7 Entonces Caín se fue a buscarle a él, y mientras él entraba al campo, el joven pastor oyó el sonido que él hacía, y el ganado juntándose de delante de él,

8 Entonces dijo él a Lemek, “Oh mi soberano, ¿es ese una bestia salvaje o un ladrón?”

9 Y Lemek le dijo a él, “Hazme entender de qué manera él luce, cuando él se asoma.

10 Entonces Lemek arqueó su arco, le puso una flecha, y calzó una piedra en la sonda, y cuando
salió Caín del campo abierto, el pastor dijo a Lemek, “Dispara, mira, él está viniendo.”

11 Entonces Lemek disparó hacia Caín con su flecha y le pegó en su costado. Y Lemek le pegó con una piedra de su sonda, la cual cayó sobre su cara, y le quitó ambos de sus ojos, entonces cayó Caín inmediatamente y se murió.

12 Entonces Lemek y el pastor joven se acercaron a él, y le encontraron acostado en el suelo. Y el pastor joven le dijo a él, “¡Es Qáyin (Caín) nuestro abuelo, a quien tú has matado, Oh mi soberano!”

13 Entonces estaba Lemek triste por eso, y de la amargura de su arrepentimiento, él pegando con
sus manos, y pegó con su palma abierta la cabeza del joven, quien se cayó como si muerto, pero Lemek pensó que fue un truco, así que él tomó una piedra y le pegó, y azotó su cabeza hasta que él se murió.

Capítulo 14
El tiempo se lleva otra generación de hombres.

1 Cuando tenía Enós novecientos años, todos los hijos de Set, y de Cainán, y su primogénito, con sus mujeres y niños, se juntaron alrededor de él, pidiéndole una bendición de él.

2 Él entonces oró por ellos y les bendijo, y les hizo jurar a ellos por la sangre de Abel) el justo diciéndoles a ellos, “No permitan a ninguno de vuestros hijos que baje de esta Pura Montaña, y que ellos no hagan
ningún compañerismo con los hijos de Qáyin (Caín) el asesino.”

3.Entonces Enós llamó a su hijo Cainán y le dijo a él, “Mira, Oh mi hijo, y pon tu corazón sobre tu pueblo, y establéceles en justicia, y en inocencia, y
párate sirviendo ante el cuerpo de nuestro padre Adán, todos los días de tu vida.”

4.Luego de esto Enós entró al descanso, envejecido novecientos ochenta y cinco años,
y Cainán le envolvió, y le recostó a él en la Cueva de Tesoros a la izquierda de su padre Adam (Adán); e hizo ofrendas por él, tras la costumbre de sus padres.

Capítulo 15
La descendencia de Adán continúan manteniendo la Cueva de Tesoros como un sepulcro familiar.

1 Luego de la muerte de Enós, se paró Cainán a la cabeza de su pueblo en justicia e inocencia, como su padre le había mandado a él; él también continuaba sirviendo ante el cuerpo de Adán, dentro de la Cueva de Tesoros.

2.Entonces cuando él había vivido novecientos diez años, le vino encima sufrimiento y aflicción.
Y cuando él estaba por entrar al descanso, todos los padres con sus mujeres y niños vinieron a él,
y él les bendijo, y les hizo jurar por la sangre de Abel, el justo, diciéndoles a ellos,
“No permitan a ninguno de entre ustedes que baje de esta Montaña Pura, y no hagan
compañerismo con los hijos de Caín el asesino.”

3. Mahalaleel, su hijo primogénito, recibió este mandamiento de su padre, quien le bendijo a él y se murió.

4 Entonces Mahalaleel le embalsamó a él con especies dulces, y le recostó en la Cueva de Tesoros, con sus padres; y ellos hicieron ofrendas por él, tras la costumbre de sus padres.

El Libro de Adán y Eva II (Cap. 6-10)

Capítulo 6
La conciencia de Set le ayuda. Él regresa a Adán y Eva.

1 Cuando Set oyó estas palabras él estaba asombrado, y inclinó su corazón a los dichos 
traicioneros de Satanás, y le dijo a él,
“¿Dijiste que hay otro mundo creado además de este, y otras criaturas más hermosas que las 
criaturas que están en este mundo?”

2 Y Satanás dijo, “Sí; mira, tú me has oído; pero yo aún les honraré a ellos y sus caminos en tu  audiencia.”

3 Pero Set le dijo a él “Tus palabras me han asombrado, y tu descripción bonita de todo eso.”

4 Pero yo no puedo ir contigo hoy día, no hasta que yo me haya ido a mi padre Adán y a mi madre Eva, y haya contado a ellos todo lo que tú me has dicho a mí. Entonces si ellos me dan permiso de ir contigo, yo iría.”

5 Otra vez Set dijo, “Yo tengo miedo de hacer cualquier cosa sin el permiso de mi padre y madre, por si yo pereciera como mi hermano Caín, y como mi padre Adán, quien trasgredió el mandamiento de Yehováh. Pero, mira, tú conoces este lugar; ven, y encuéntrame aquí mañana.”

6 Cuando Satanás oyó esto, él le dijo a Set, “Si tú le cuentas a tu padre Adán lo que yo te he contado, él no te permitirá venir conmigo.

7 Pero hazme caso; no le cuentes a tu padre y madre lo que yo te he dicho, sino ven conmigo hoy 
día, a nuestro mundo, donde tú verás cosas hermosas y te divertirás ahí, y juega este día entre 
mis niños, mirándoles y llenándote de alegría, y regocíjate para siempre. Entonces yo te traeré a 
ti devuelta a este lugar mañana; pero si tú prefirieses vivir conmigo, así sería.”

8 Entonces Set contestó, “El espíritu de mi padre y de mi madre, depende de mí; y si yo me escondiese de ellos un solo día, ellos se morirán, y Elohim me sostendrá culpable de pecar en contra de ellos.

9 Y excepto que ellos saben que yo he venido a este lugar para traer a ello mi ofrenda, ellos no se 
separarían de mí por una sola hora; ni debería yo ir a cualquier otro lugar, amenos que ellos me 
dejen. Pero ellos me tratan a mí lo más amablemente, porque yo regreso devuelta a ellos 
rápidamente.”

10 Entonces Satanás le dijo a él, “¿Qué te sucedería a ti si tú te escondieras de ellos una noche, y regresarías a ellos al amanecer?”

11 Pero Set, cuando él vio cómo él seguía hablando, y que él no le quería dejar, corrió, y 
subió al altar, y extendió sus manos hacia Yehováh y buscó liberación de Él.

12 Entonces Yehováh envió Su Palabra, y maldijo a Satanás, quien huyó de Él.

13 Pero acerca de Set, él había subido al altar, diciéndose así en su corazón. “El altar es el lugar de ofrenda, y Yehováh está ahí; un fuego supernatural lo consumirá, así Satanás será incapaz de herirme, y no me quitará para allá.”

14 Entonces Set bajó del altar y se fue a su padre y madre, quienes él encontró en el camino, anhelando oír su voz, porque él había tardado un rato.

15 Él entonces comenzó a contarles lo que le había acontecido por Satanás, bajo la forma de un enviado.

16 Pero cuando Adán oyó su historia, él besó su cara, y le advirtió en contra de ese enviado, diciéndole que fue Satanás quien apareció así a él. Entonces Adán tomó a Set, y ellos se fueron a la Cueva de Tesoros, y se regocijaron ahí dentro.

17 Pero desde ese día en adelante Adán y Eva nunca se separaban de él, a cualquier lugar que él fuese, ni por su ofrenda o por algún otro motivo.

18 Esta señal le sucedió a Se), cuando él tenía nueve años de edad.

Capítulo 7
Set se casa con Aklia. Adán vive a ver nietos y bisnietos.

1 Cuando nuestro padre Adán vio que Set era de un corazón maduro, él deseó que él se case, por si apareciese el enemigo a él otra vez, y le venza.

2 Así que Adán dijo a su hijo Set, “Yo deseo, Oh mi hijo, que tú tomes a tu hermana Aklia, la hermana de Abel, para que ella te tenga hijos, quienes repletarán la tierra, según la promesa de Yehováh a 
nosotros.

3 No temas, Oh mi hijo; no hay disfavor en ello. Yo deseo que tú te cases, por temor que el enemigo te venza.”

4 Sin embargo Set no deseaba casarse, pero en obediencia a su padre y madre, él no dijo ninguna palabra.

5 Así que Adán le casó a Aklia. Y él tenía quince años.

6 Pero cuando él tenía veinte años, él procreó un hijo, a quién él llamó ‟Enós; y entonces procreó otros niños que él,

7 Entonces ‟Enós se creció, se casó, y procreó a Cainán.

8 Cainán también se creció, se casó, y procreó a Mahalaleel.

9 Esos padres nacieron durante la vida de Adán, y habitaron por la Cueva de Tesoros.

10 Entonces fueron los días de Adán novecientos treinta años, y los de Mahalaleel cien (tenía 535 años cuando murió Adán). Pero Mahalaleel, cuando él había crecido, amaba ayunar, orar, y laboraba duro, hasta que se acercaba el final de los días de nuestro padre Adán.

Capítulo 8
Las palabras asombrosas últimas de Adán: Él predice el Diluvio. Él exhorta su descendencia al bien, él revela ciertos misterios de la vida.

1 Cuando nuestro padre Adán vio que su fin estaba cerca, él llamó a su hijo Set, quien vino a él en la Cueva de Tesoros, y él le dijo a él:

2 “Oh Set, mi hijo, tráeme tus hijos y tus nietos, para que yo derrame mi bendición sobre ellos antes de que yo muera.”

3 Cuando Set oyó estas palabras de su padre Adán, él se fue de él, derramó un chorro de lagrimas sobre su cara, y juntó sus hijos y los hijos de sus hijos, y les trajo a su padre Adán.

4 Pero cuando nuestro padre Adán les vio a ellos alrededor de él, él lloró al tener que ser separado de ellos.

5 Y cuando ellos le vieron a él llorando, ellos todos lloraron juntos, y cayeron sobre su cara diciendo,
“¿Cómo serás tú removido de nosotros, Oh nuestro padre? ¿Y cómo te recibirá la tierra y te esconderá de nuestros ojos?” Así lamentaron ellos mucho, y en palabras parecidas.

6 Entonces nuestro padre Adán les bendijo a todos ellos, y le dijo a Set, luego de que él les había bendecido:

7 “Oh Set, mi hijo, tú conoces este mundo – que está lleno de tristeza, y de cansancio, y tú conoces todo lo que nos ha acontecido, por nuestras pruebas en ello, yo por eso te ordeno en estas palabras: que guarden la inocencia, que sean puro y justo, y confiando en Yehováh; Y que no se inclinen hacia los discursos de Satanás, ni a las apariciones en cual él se mostrará a si mismo a ustedes.

8 Pero guarda los mandamientos que yo te doy a ti este día; entonces dáselos los mismos a tu hijo Enós; Y que Enós se los dé a su hijo Cainán; y Cainán a su hijo Mahalaleel, para que este mandamiento se quede firme entre todos tus hijos.

9 Oh Set, mi hijo, el momento que esté muerto, lleven mi cuerpo y embobínalo con mirra, aloe, y casia, y déjenme aquí en esta Cueva de Tesoros en cual están todos estos símbolos cuales Yehováh nos dio del Jardín.

10 Oh mi hijo, luego de esto vendrá un diluvio e inundar toda criatura, y eximir solamente ocho
almas.

11 Pero permitan a esos a quienes eximirá de entre tus hijos en ese momento, quitar mi cuerpocon ellos fuera de esta cueva; y cuando ellos lo hayan llevado con ellos, que el mayor entre ellos ordene sus hijos que acuesten mi cuerpo en un barco hasta que la inundación haya sido apaciguado, y ellos saliesen del barco.

12 Entonces ellos llevarán mi cuerpo y lo acostarán en el medio de la tierra, poco luego que ellos hayan sido salvados de las aguas del diluvio.

13 Porque el lugar adonde mi cuerpo será acostado es el medio de la tierra; Yehováh vendrá desde ahí y salvará todos nuestros familiares. [Tsillówn]

14 Pero ahora, Oh Set, mi hijo, colócate a la cabeza de tu pueblo, tiéndelos y vigila sobre ellos en el temor de Yehováh, y dirígelos en el buen Camino. Ordénalos que ellos ayunen para Yehováh; y hazles entender que ellos no deben hacerle caso a Satanás, por si él les destruyese a ellos.

15 Entonces, otra vez, separa tus hijos y los hijos de tus hijos de los hijos de Caín; nunca les permitas a ellos jamás mezclarse con esos, ni se acerquen a ellos ni en sus palabras o en sus obras.”

16 Entonces Adán permitió su bendición descender sobre Set, y sobre sus hijos, y sobre todos los hijos de sus hijos.

17 Él entonces se viró a su hijo Set, y a Eva su mujer, y les dijo a ellos, “Preserva este oro, este incienso, y esta mirra, que Yehováh nos ha dado como un símbolo; porque en días que están viniendo, un diluvio inundará la creación entera. 

Pero aquellos quienes entrarán dentro de la caja (“arca”) llevarán con ellos el oro, el incienso, y la mirra, juntos con mi cuerpo; y acostarán al oro, el incienso, y la mirra, con mi cuerpo en el medio de la tierra.

18.Entonces, luego de mucho tiempo, la ciudad en cual se encuentra el oro, el incienso, y la mirra, con mi cuerpo, será despojada. Pero cuando será despojada, el oro, el incienso, y la mirra serán cuidados con el despojo que se guarda, y ninguno de ellos perecerá, hasta que la Palabra de Yehováh, hecho hombre vendrá, cuando reyes los llevarán, y se lo ofrecerán a Él, oro en simbolismo de Su ser Rey, incienso en simbolismo de Su ser el Elohim del cielo y la tierra, y la mirra en simbolismo de Su sufrimiento.

19 Oro también, como un símbolo de Su venciendo Satanás, y todos nuestros enemigos; incienso como símbolo de que Él se levantará de los muertos, y será exaltado arriba de todas las
cosas en los cielos y las cosas en la tierra, y la mirra en símbolo de que Él beberá bilis amargo, y
sentirá los dolores del Seol por Satanás.

20 Y ahora, Oh Set, mi hijo, mira, yo te he revelado a ti secretos escondidos, cuales Elohim me ha revelado a mí. Guarda mi mandamiento, para ti mismo, y para tu pueblo.”

Capítulo 9
La muerte de Adán

1 Cuando Adán había terminado su mandamiento a Set, sus miembros fueron soltados, sus manos y pies perdieron todo poder, su boca se volvió muda, y su lengua cesó de hablar enteramente. Él cerró sus ojos y cedió el espíritu.

2 Pero cuando sus hijos vieron que él estaba muerto, ellos se tiraron ellos mismos sobre él,
hombres y mujeres, viejos y jóvenes, llorando.

3 La muerte de Adán sucedió al final de novecientos y treinta años que él vivió sobre la
tierra, en el día quince de Barmudeh, tras la observación de una epacta del sol, a la novena hora.

4 Fue en un sexto día de la semana, el mismo en cual él fue creado, y en cual él descansó, y la hora
en cual él se murió, fue la misma a la cual él había salido del jardín.

5 Entonces Set le envolvió bien a él, y le embalsamó con muchas especies dulces, de árboles puros y de la Montaña Pura, y él recostó su cuerpo en el lado oriental del interior de la cueva, el lado del incienso, y puso enfrente de él un pedestal de lámpara que se mantenía quemando.

6 Entonces sus hijos se pararon ante él llorando y lamentando por él la noche entera hasta el amanecer.

7 Entonces Set y su hijo Enós, y Cainán el hijo de Enós, salieron y llevaron buenas ofrendas para presentar ante Yehováh, y ellos vinieron al altar sobre cual Adán había ofrecido dádivas a Elohim, cuando él solía ofrecer.

8 Pero Eva le dijo a ellos, “Esperen hasta que nosotros hayamos primero pedido a Yehováh que acepte nuestra ofrenda, y que guarde con Él el alma de Adán Su sirviente, y que lo lleve al descanso.”

9 Y ellos todos se pararon y oraron.

Capítulo 10
“Adán fue el primero. . .”

1 Y cuando ellos habían terminado su oración, la Palabra de Yehováh vino y les confortó a ellos por su padre Adán.

2 Luego de esto, ellos ofrecieron sus dádivas por ellos mismos y por su padre.

3 Y cuando ellos habían terminado su ofrenda, la Palabra de Yehováh vino a Set, el mayor entre ellos, diciéndole a él, “Oh Set, Set, Set”; Tres veces.
“Como Yo estaba con tu padre, así también estaré Yo contigo, hasta el cumplimiento de la promesa que Yo le hice a él, tu padre, diciendo, “Yo enviaré Mi Palabra y te salvaré a ti y a tu Semilla.”

4 Pero acerca de tu padre Adán, guarden ustedes el mandamiento que él te dio, y separa tu semilla de la de Caín tu hermano.”

5 Y Yehováh retiró Su Palabra de Set.

6 Entonces Set, Eva, y sus niños, bajaron de la montaña a la Cueva de Tesoros.

7 Pero Adam Adán fue el primero (de la línea de la Semilla) cuya vida murió en la tierra de Edén, en la Cueva de Tesoros; porque ninguno había muerto anterior a él, excepto su hijo Abel, quien murió asesinado.

8 Entonces todos los hijos de Adán se levantaron, y lloraron por su padre Adán, e hicieron ofrendas por él, ciento cuarenta día.